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Sunday, May 25, 2014

Cómo investigar el narcotráfico y el lavado de dinero

Hay una complicidad y una negligencia en el sistema financiero que burlan las mejores leyes contra el lavado de fondos de origen ilícito.

5. Febrero 2010 | Por stl | Categoria: Tribuna
GerardoReyes
El colombiano Gerardo Reyes es uno de los mejores periodistas investigativos del continente americano. Según él, investigar el lavado de dinero es uno de los grandes retos del periodismo. Ángel Páez retrata a su colega colombiano.
Las grandes historias están escondidas entre las noticias del día. Truman Capote encontró la punta de la madeja de la trama de su libro A sangre fría en la sección policial del periódico “The New York Times” del 16 de noviembre de 1959, donde encontró la primera información sobre el asesinato de la familia Clutter, en el pueblo de Holcomb, Kansas. A Seymour Hersh le llamó la atención un boletín de la oficina de comunicaciones del cuartel Fort Benning, publicado por la prensa de Georgia el cinco de septiembre de 1969, en el que se anunciaba el inicio de un juicio a un oficial por haber cometido asesinato en Vietnam. Hersh siguió la pista del caso y descubrió que se trataba de la matanza de 300 ancianos, mujeres y niños de la aldea de My Lai, revelación que le valió el premio Pulitzer.
El colombiano Gerardo Reyes, reportero de “El Nuevo Herald” de Miami, obró de la misma manera. Leyó en periódico bogotano “El Tiempo” una referencia a un personaje cuyo nombre y apellido había visto en los expedientes judiciales de un tribunal norteamericano: Baruch Vega. Reyes buscó a Vega, un reconocido fotógrafo colombiano de modelos y de personalidades del jet set, y le reveló que luego de haber colaborado con la agencia antinarcóticos estadounidense (DEA) en la entrega de varios narcotraficantes, lo acusaron de obstruir la justicia y de lavar dinero. Gerardo Reyes contó el caso de Baruch Vega en el libro Nuestro hombre en la DEA, que ganó el prestigioso Premio Planeta. La moraleja consiste en que debes aprender a leer bien los periódicos si quieres atrapar una buena historia.
NUESTRO-HOMBRE-EN-LA-DEA“Uno no se encuentra todos los días con un hombre a quien el narcotráfico le ha puesto precio a su cabeza”, dice Reyes, uno de los mejores periodistas investigativos del continente. “Baruch Vega había protagonizado uno de los más grandes escándalos que registra la historia de las agencias antidrogas de los Estados Unidos. En los años 90 se inventó un sistema para persuadir a importantes hombres del narcotráfico colombiano a entregarse a las autoridades norteamericanas. Los aspirantes contactaban con abogados estadounidenses que a su vez negociaban con las autoridades los beneficios judiciales para sus clientes. Por supuesto, Vega no lo hacía de favor. Podía cobrar hasta dos millones de dólares. El FBI detectó el sistema y acusó a Vega de perturbar la administración de justicia. Cuando lo enviaron a prisión, los que habían participado de su esquema, entre ellos fiscales, agentes de la DEA y abogados, lo dejaron a su suerte. Entonces decidió que hora de contar lo que sabía”. Y allí estaba Gerardo Reyes para escuchar a Vega.
Entre el 15 y 18 de agosto se desarrolló en Lima la Conferencia Latinoamericana de Periodismo de Investigación (Colpin), organizada por el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) y Transparency Internacional (TI). En esa ocasión Gerardo Reyes expuso sobre las técnicas para destapar casos de lavado de dinero. De acuerdo con el reportero, investigar el lavado es uno de los grandes desafíos del periodismo.
“No hay mucha producción de investigaciones periodísticas sobre lavado de dinero porque es un tipo de delito muy complicado detectar”, afirma Reyes: “Pero existen técnicas que con la práctica de su aplicación pueden contribuir a revelar algunos casos”.
Gerardo Reyes Copello, nacido en Cúcuta, Colombia, en 1958, trabajaba en la Unidad Investigativa del periódico bogotano “El Tiempo” en los años ochenta, cuando el gobierno colombiano se enfrentaba duramente con los carteles del narcotráfico y las guerrillas, experiencia de violencia y vida extrema que le enseñó a vivir para contarla. Al comenzar la década los noventa, Reyes se sumó al equipo de investigación del diario “The Miami Herald” que obtuvo el Pulitzer en 1999 por destapar un fraude en la elección del alcalde de Miami. Es autor del clásico manual Periodismo de Investigación (1995), de la colección de crónicas Made in Miami: Vidas de narcos, santos, seductores, caudillos y soplones (1999) y de Don Julio Mario: Biografía no autorizada del hombre más poderoso de Colombia (2003), la historia no contada del millonario Santo Domingo. Al año siguiente, el 2004, la Universidad de Columbia le concedió el prestigioso Maria Moors Cabot por la excelencia de su carrera periodística.
Ahora es un apasionado investigador del dinero negro del narcotráfico.
Reyes señala que según el propio zar antidrogas de los Estados Unidos sus conciudadanos gastan al año 35 mil millones de dólares en el consumo de cocaína –si el narcotráfico fuera una empresa, tendría un ingreso superior a Motorola, Coca Cola y Apple–, y, sin embargo, Washington destina a la lucha contra el lavado de dinero solamente 112 millones de dólares, de acuerdo con reportes del Departamento del Tesoro.
“Pero el lavado de dinero no está referido únicamente al narcotráfico”, precisó Reyes: “Hay una complicidad y una negligencia en el sistema financiero que burlan las mejores leyes contra el lavado de fondos de origen ilícito. Los bancos continúan admitiendo la apertura de cuentas a sabiendas de que el dinero es producto de actividades dudosas o corresponden a individuos de alto riesgo. Esto explica por qué el Riggs Bank admitió las cuentas del dictador Augusto Pinochet y de varios miembros de su familia. El Florida Bank aceptó el dinero ilegal del ex asesor personal del ex presidente Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos, y el Terra Bank ocultó los fondos del ex presidente Arnoldo Alemán. Es un patrón de conducta”.
Por eso Reyes afirma que las leyes contra el lavado de dinero son perfectas para los bancos porque estos saben cómo burlarlas.
El caso de Baruch Vega le facilitó el acceso a ese mundo vedado para la mayoría de mortales que es la cumbre del poder del narcotráfico sustentado en una montaña de cocaína. “La vida de Baruch Vega enlazaba con otras historias del narcotráfico en las que los protagonistas parecen inverosímiles. Por ejemplo, había una organización internacional de narcotraficantes que se hacía llamar “Los Cíclopes” porque sus jefes eran dos tipos que perdieron un ojo cada uno en peleas de mafiosos.
Gerardo Reyes es una suerte de corresponsal de guerra de un conflicto no convencional que es la lucha entre los gobiernos y el narcotráfico como fenómeno global. Pero Reyes no es el reportero cuya labor se reduce a informar de los hechos del momento sino que escarba, expone y revela. Es un investigador nato. Los títulos de sus más recientes historias publicadas en “El Nuevo Herald” así lo confirman: “El secreto en la muerte de ‘El Mexicano’”, sobre el informante que condujo a las autoridades a la captura del tristemente célebre narcotraficante José Gonzalo Rodríguez Gacha;   “Al Qaida intentó traficar con las FARC”; “Fuerte sanción a banco suiza por ayuda a Cuba e Irán”, sobre el Credit Suisse Bank que aceptó pagar al gobierno estadounidense US$ 537 millones como multa; “Narco colombiano es clave para esclarecer crimen”, etc. No se puede negar que a Gerardo Reyes no le falta trabajo.
“La guerra contra el narcotráfico jamás se ha ganado, de modo que necesitamos más periodistas entrenados en la materia porque hay pocos, y menos si hablamos de experimentados en lavado de dinero”, explica Gerardo Reyes: “Investigar el narcotráfico y la corrupción no es como reportar sobre fama y dinero. Estamos hablando de organizaciones que cada día se reinventan para lavar dinero en millonarias inversiones que muchos aplauden y casi nadie investiga para descubrir de dónde salieron esos fondos. Miren lo que pasa en México. Antes se hablaba de la ‘colombianización’ de la guerra contra el narcotráfico, hoy se le denomina ‘mexicanización’. ¿Y mañana?. Los periodistas debemos estar preparados”. Leer Nuestro hombre en la DEApodría ser un buen comienzo para entrenarse.
Autor: Ángel Páez

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